Adampi Aragón

Noticias

GANADORES II CERTAMEN DE REDACCIÓN “MIGUEL DE CERVANTES” 2013

Segundo Ciclo de Educación Primaria


Primer Premio


Título: “Cuando la belleza se busca…  se encuentra”
Autora: Irene Lasala
Edad: 8 años
Colegio: CEIP El Buen Pastor Curso: 3º de Educación Primaria

“Cuando la belleza se busca… se encuentra”

Érase una vez un campo verde y hermoso, que cada primavera se llenaba de flores de todos los colores. Había rosas rojas, tulipanes naranjas y amarillos, margaritas con sus pétalos blancos con tonos rosados, amapolas silvestres, jacintos, violetas…
En cambio había una planta, una pequeña planta que en primavera no florecía. Sus tallos daban brotes, aunque no echaba flores.
Muchas plantas se reían de ella. Las rosas le decían, entre burlas, que nunca la visitaban las mariposas ni las abejas. Los tulipanes le hablaban de que la belleza de una planta está en su flor y que ella siempre sería fea y nadie la querría. Las hojas de las violetas se reían a escondidas de que siempre aquella planta, cuando llegaba la lluvia, se quedaba hecha un asco porque, como no tenía flores, se le mojaban las hojas. A ellas…  ¡eso no les pasaba! La flor era como un paraguas que las resguardaba.

Pero había una margarita, jovencita, que no le importaba que no tuviera flores y cuando estaba triste le proponía algún juego para animarla.

- ¡Vamos a tocar el arcoiris!

La joven margarita le dijo un día a su madre:
- Mamá… ¿por qué todas las plantas del campo se ríen de mi amiga?
- Pues porque no florece, cariño. Es diferente a nosotras, aunque yo tampoco le veo el sentido a esas burlas. Está muy mal no ponerse en el sitio de los demás. Hay que saber mirar el lado bueno de las cosas. ¿Te has fijado que durante unos días está más hermosa que ninguna de nosotras gracias al rocío que recogen sus hojas? ¿Y te has dado cuenta de que todas las mañanas la señora mariquita da un paseo por su tallo? Eso es porque es más flexible y fresco que ningún otro.
Cerca de allí vivía una niña llamada Iris. A Iris le encantaban las flores pero, por desgracia, era alérgica a ellas. Lo descubrió porque siempre que las visitaba, enfermaba. Cuando vio aquella planta pensó:
- ¡Vaya! ¡Las plantas se burlan de ella por no tener flores, y las niñas se ríen de mí por no poder pasear entre las flores! ¡Siente los mismo que yo!
Y rápidamente Iris fue capaz de sacar a la planta de aquel campo sin enfermar. Corrió a casa y convenció a su padre para que le ayudara a ponerla en una maceta diciéndole:
- ¡Mira, papá, es primavera y no tiene flores!
Después pensó en cómo haría de esa planta una planta hermosa. Tuvo una idea. Se encerró en su cuarto y salió solo a la hora de cenar con la planta repleta de flores de papel de muchos colores entre sus hojas.
Así nadie se burló de nadie. Las rosas pasaron a envidiar a aquella planta ya que tenía flores todo el año. Pero Iris no quería más problemas y en otoño e invierno se las quitaba.

Accesit


Título: “Reconstruir una vida”
Autor: Javier Callejón
Edad: 10 años
Colegio: CEIP El Buen Pastor Curso: 4º  de Educación Primaria.


“Reconstruir una vida"

Carlos era un niño que tenía 10 años. Lo que más le gustaba era jugar al baloncesto. Todas las semanas entrenaba tres días y los sábados tenía partido.

Un día, cuando volvía del entrenamiento, cruzó sin mirar y un coche le atropelló. Estuvo unos días en el hospital y el médico le dijo que no podría andar, que tenía que ir en silla de ruedas.

¡Se le vino el mundo encima! Carlos pensó que no podría hacer una vida normal, como ir al parque, al cine o a la piscina, y, sobre todo, que no podría jugar más al baloncesto.

Cuando volvió a casa no quería ver a nadie y siempre estaba de mal humor.

Pero un día vino su entrenador con un señor, que era entrenador de un equipo de baloncesto en silla de ruedas. El señor que se llamaba Luis, le dijo que si quería jugar con ellos en su equipo. Carlos, al principio no quería, pero lo convencieron para que fuera un día a verlos entrenar.

A la semana Carlos fue a verlos y, al final, entrenó con ellos.

Todos iban en silla de ruedas. Carlos decidió formar parte del equipo y lo pasó genial. Hizo un montón de amigos nuevos.

Quedaba con sus viejos y nuevos amigos y un día iban al cine, otro al parque, e incluso en verano quedaron todos para ir a una piscina de su barrio.

Comprendió que la vida le había dado otra oportunidad.

Animó a otros chicos, que como él habían perdido la movilidad de sus piernas, a seguir adelante, a no rendirse ante nada y a luchar porque la vida es maravillosa y hay que disfrutarla.


Tercer Ciclo de Educación Primaria

Primer Premio

Título: “Reconstruir una vida”

Autora: Claudia Ron

Edad: 11 años

Colegio: CEIP La Estrella Curso: 5º  de Educación Primaria

“Reconstruir una vida”

Esta es la historia de una chica llamada Noemí, de tan sólo 29 años y está amputada del brazo izquierdo.

El accidente le ocurrió el 10 de agosto de 2005, cuando circulaba en un

ciclomotor por una carretera en dirección a Ciudadela (Menorca). Un coche invadió su

carril y, al intentar esquivarlo, se desestabilizó y salió despedida hacia el coche,

quedando su hombro izquierdo atrapado entre el cristal y la chapa del coche, y a causa

de eso su brazo quedó seccionado a la altura del hombro. En ese momento perdió el

conocimiento.

Se despertó en la cama de la UCI y no fue consciente de las grandes

consecuencias del accidente. Cuando llegó la enfermera y le explicó que en el

accidente había perdido el brazo, de la fuerte impresión perdió por completo los

nervios y la tuvieron que sedar; cuando se despertó empezó a llorar

desconsoladamente, sintió que quería morir y se preguntaba cómo iba a poder vivir así.

Después de esa primera reacción, comenzó a intentar asumir poco a poco su

situación. Después de varios días empezó a notar sensaciones raras en el brazo

amputado y no se lo contó a nadie por miedo a que pensaran que estaba obsesionada

por su brazo. No fue hasta la primera visita del equipo médico cuando les contó lo que

sentía. Los doctores le contaron que era una sensación normal después de una

amputación y que desaparecería en unos meses. Sin embargo, han pasado ya siete

años y, no sólo no han desaparecido, sino que van acompañados de los clásicos

“dolores del miembro fantasma”.

A lo ocho días eran tantas sus ganas de volver a su casa, en Palencia, que le

dieron el alta hospitalaria. Desde el primer momento, y ya en su casa, intentó con

mucho esfuerzo empezar de cero con su nueva vida. A pesar de su esfuerzo y su

voluntad, cualquier intento de hacer las cosas cotidianas se le hacía terriblemente

duro.

Pasaba las noches sin poder dormir y por las mañanas pasaba horas delante del

espejo viendo su nueva imagen e intentando hacerse a la idea. Esta era su realidad y

no era ningún sueño. Pensaba cosas como “¿Podré valerme por mí misma?”… “¿Cómo

será mi futuro?”… “¿Cómo aceptaría su pareja esa nueva imagen una vez pasada la

fase de consuelo?”… “¿Cómo y de qué forma podría trabajar?”…

Hasta este momento había tenido la herida tapada; cuando le realizaban las

curas prefería mirar hacia otro lado, pues pensaba que sería duro ver aquello y no

estaba preparada psicológicamente. Como sabía que la herida era mejor tenerla al

aire, un día tomo la decisión de dar el paso y ver la cicatriz. Sorprendentemente no fue

tan trágico como pensaba, y fue entonces cuando fue consciente de que la vida le

estaba dando una segunda oportunidad y empezó a hacer actividades como vestirse

sola, abrocharse los botones… Cada prueba superada era un logro y cada vez tenía más

fuerza para intentar recuperar otras habilidades.

Desde el principio tuvo mucho apoyo de su familia, amigos y pareja, lo que fue

un pilar fundamental para su recuperación. Con el paso del tiempo todo fue

normalizándose y su vida volvió a ser lo que era antes del accidente. Comenzó a ver la

vida de otra forma más optimista y aquellos pensamientos negativos que tenía al

principio iban desapareciendo día a día. A los pocos meses del accidente se pueso en

contacto con una asociación de amputados, que le abrió muchas puertas que ni sabía

que existían y así empezó a trata con gente con su mismo problema, a hablar de sus

impresiones y sentimientos, a hacer terapia e incluso a ayudar a otros en su misma

situación.

Después de siete años tiene una vida de lo más normal. Trabaja cara al público

sin ningún complejo y hasta conduce un coche adaptado; disfruta de la vida con su

pareja y hace todo lo que una chica de su edad podría hacer. Aunque todos los días se

acuerda de todo lo sucedido, ha aprendido a vivir con ello y puede decir sin ninguna

duda que es completamente feliz.

Accesit

Título: “Los valores de la vida”

Autora: Lucía Torres Álvarez

Edad: 10 años

Colegio: CEIP San José de Calasanz , Barbastro (Huesca)

Curso: 5º  de Educación Primaria

“Los valores de la vida”

La historia que os voy a contar trata sobre una oruga que se llamaba Chip, ella

era amable, juguetona y muy buena con sus amigos.

Todo el mundo la quería y recurrían a ella para pedirle consejo. La vida de Chip

era muy afortunada.

Pero un día cuando se despertó no podía moverse, ni tampoco hablar,

escuchar… había perdido sus cinco sentidos, pero había una cosa que sí podía hacer,

pensar.

Sus amigos ya no hablaban con ella y Chip sentía que había perdido su vida y

que ya no era nada para nadie, desde ese instante cayó en un estado de melancolía.

No luchaba para salir de la capa que le cubría.

Ella solo pensaba en que si luchaba por salir y lo lograba, ya no sería como los

demás y que la tratarían como algo raro.

Hasta que se hartó y luchó por su antigua vida, y lo consiguió, pero al salir al

exterior ya no era una simple oruga, sino una preciosa mariposa. Ya podía hablar y no

andar, sino ¡volar!

Su madre le explicó que se había sometido a la metamorfosis de una oruga en

mariposa, y que en ese proceso había que hacer fuerza para salir de nuevo al exterior.

Desde ese momento Chip valoró la importancia de l vida y el no rendirse sin

haberlo intentado.

Lo que Chip ha querido interpretar en la vida real es un coma, y que nunca hay

que perder la esperanza de volver a abrir los ojos y saborear la vida al máximo, aunque

ya no seas como lo eras antes. Otra cosa que nos ha querido decir es que esa

circunstancia no quiere decir que nuestros sentimientos se hayan apagado, sino que  

entonces más que nunca necesitamos el cariño de los seres queridos, la ayuda de la

fantasía de un libro y viajar a todos los lugares que nos pueda transportar la

imaginación.